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viernes, 23 de marzo de 2018

PARQUE NACIONAL DE CONGUILLIO

Después de oir tanto del Parque Nacional de Conguillio, allí estabamos. Hay que decir que nos costó tiempo, pero sobre todo más dinero de lo que esperábamos llegar allí. Si alguien quiere visitar este parque, contrariamente a lo que pensamos, es mejor acceder directamente desde Temuco. Nosotros cometimos el error de alojarnos en Curacaitín, pensando que al estar más cerca de la entrada al parque, habría algún transporte a un precio razonable para acceder al parque. ERROR!! 
A pesar de que tuvimos que pagar un transporte privado para acceder al parque, la visita merece la pena. En el interior del parque hay varios campings y algunas cabañas para grupos.
Nuestro primer contacto con el parque fue la laguna Captren, que como podeis ver, está preciosa a primera hora de la mañana.  
Nuestro primer paseo tras instalarnos en el camping fue el sendero de los carpinteros, llamado así porque hay pájaros carpinteros. Se trata de un sendero de unos 15 kilómetros que discurre por un bosque nativo muy agradable. 
En el camino nos encontramos ejemplares de dimensiones notables, como este de la foto, ...
pero sin duda, la gran atracción es la araucaria madre, un ejemplar de unos 1800 años, 50 metros de altura y 2,20 metros de diámetro. 
Lo realmente memorable fue que tuvimos la suerte de encontrarnos con tres mujeres mapuches con sus trajes típicos al lado de la araucaria. Después de charlar con una de ellas un rato nos preguntó si queríamos tomar parte en una ceremonia que iban a hacer allí. Así que, sin esperarlo disfrutamos de algo realmente único y sorprendente.
El sendero empieza o acaba en la laguna Captrén. Allí aprovechamos para hacer un alto en el camino y tomar un tentempié. 


Nos sorprendió el calor tan tremendo que hacía pero el tener la laguna Conguillio tan cerca hizo que las tardes calurosas se llevaran mucho mejor. El agua estaba buenísima!! mucho más caliente de lo que uno puede pensar viendo la nieve en las cumbres. 


Comenzamos el segundo día con esta visita!! Al levantarnos y salir de la tienda descubrimos una pareja de pájaros carpinteros. El macho es el de la cabeza roja, mientras que la hembra la tiene negra. Así da gusto empezar el día!!


Nuestra segunda caminata, y sin lugar a dudas el plato fuerte del parque, fue Sierra Nevada. El sendero tiene unos 13 kilómetros de distancia (ida y vuelta) pero a eso hay que añadir que el inicio del sendero se encuentra a algo más de tres kilómetros de nuestro camping. Tuvimos suerte porque nuestros vecinos de camping nos acercaron en coche hasta el inicio del sendero. 




Este sendero tiene unos 600 metros de desnivel pero la verdadera dificultad es el calor. Aunque los primeros kilómetros discurren por bosque, la parte alta no tiene nada de sombra; y si a las altas temperaturas añadimos la cantidad de tábanos que había, el camino se hace bastante duro. 
Como siempre ocurre en estos casos, una vez alcanzada la cima, en este caso el mirador de Sierra Nevada, las vistas nos hacen olvidar las penurias de la subida. En nuestro caso no solo eso, sino que decidimos seguir ascendiendo un rato mas. Nuestro objetivo no es alcanzar la cima puesto que tendríamos que haber madrugado más para hacerlo, sino simplemente alargar el paseo. 


Contrasta el paisaje volcánico que hace que nuestro avance sea lento, con las araucarias que nos acompañan en gran parte de nuestra subida. 
Estamos de vuelta en la orilla de la laguna Conguillio sobre las 3:30 de la tarde y decidimos bañarnos y relajarnos a la fresca. Un auténtico sinvivir!!
Dedicamos nuestro último día a dar un paseo por la zona de la laguna arcoiris. Los restos de lava que nos encontramos nos recuerdan irremediablemente a nuestras islas Canarias.  


La mezcla del cielo azul, los campos de lava negra y las lagunas de colores increíbles hacen que disfrutemos de lo lindo de nuestro último día en el Conguillio. 

Aquí os dejamos un pequeño video para que os hagáis una idea de la belleza de este parque. 


VALDIVIA

Tras nuestro paso por el Valle de Cochamó y tras conversar con varios chilenos allí, decidimos que nuestra siguiente etapa sería Valdivia y sus alrededores. Nos encontramos con una ciudad alegre,  llena de luz y sobre todo de turistas. 
La parte más interesante de la ciudad está a orillas del rio Callecalle y sobre su paseo fluvial es donde se concentra la mayor actividad. Por la mañana visitamos el mercado de pescado, mercado al aire libre junto al río. 


Por la tarde los numerosos turistas, en su mayoría nacionales, pasean junto al río. Allí además de disfrutar del aire libre, pasean en hidropedales o canoas, hacen pequeños cruceros por el río y consumen todo tipo de chucherías que allí se venden. 

Otra de las atracciones de la zona es la cervecería Kunstmann y por supuesto allí nos fuimos a disfrutar de sus delicias culinarias bien regadas con una rica cerveza. 



Hay que decir que es sumamente fácil desplazarse por la zona en transporte público y que éste tiene mucha frecuencia y es barato.
En autobús fuimos también a Niebla, una pequeña población en la desembocadura del río Valdivia, donde visitamos el antiguo fuerte.

Aprovechando nuestra visita a Niebla visitamos la fiesta costumbrista de la Caleta el Piojo. Las fiestas costumbristas son muy frecuentes en esta zona y la de Niebla es una de las más importantes.
Basicamente se trata de un conjunto de puestos de comida típica de la zona (empanadas, ceviches, asados, ...), de puestos de venta de artesanía y por supuesto de música popular.  

Aunque esta vez no lo probamos, en una fiesta popular que se precie no podía faltar el curanto, un método de cocinar alimentos en el que se utilizan piedras calientes enterradas en un hoyo. Bajo esas hojas de nalca cocinan patatas, verduras y carne de res; básico pero sabroso.
 Tras un breve paso por la "civilización" nos dirigimos al último parque que visitaremos: Parque Nacional de Conguillio".

lunes, 19 de marzo de 2018

EL VALLE DE COCHAMÓ O EL YOSEMITE CHILENO

El valle de Cochamó no es un lugar de los que aparecen en las guías de viaje de Chile, o si lo hace, es en una esquinita o en un párrafo que pasa totalmente desapercibida. En nuestro caso habíamos leído el párrafo en cuestión, pero sobre todo nos lo aconsejó nuestro amigo David, chileno para más señas y buen conocedor de la zona. Así que cuando llegamos a Puerto Varas tuvimos claro que iríamos al valle de Cochamó. 
Al pueblo de Cochamó se accede fácilmente en autobús desde el centro de Puerto Varas y hay varios al día. El trayecto es muy agradable y la primera parte discurre por la orilla sur del lago Llanquihue  con vistas espectaculares a los volcanes Osorno y Calbuco. 
Nosotros optamos por hacer noche en Cochamó con el fin de tener tiempo de recabar información sobre cómo acceder al principio del sendero a La Junta y de aprovisionarnos para los cuatro días que pensábamos acampar en la Junta.   
El pueblo de Cochamó está situado en un profundo fiordo aunque la sensación que uno tiene es que se trata de un lago. 
Las vistas de las que disfrutamos son espectaculares. Al fondo, detrás del faro, se encuentra el volcán Yate.
Comenzamos el día temprano puesto que a las ocho habíamos quedado con un transporte que a un precio módico nos llevaría al inicio del sendero que estaba a unos 13 kilómetros del pueblo. 
 Nuestro objetivo del día era llegar a La Junta, donde queríamos acampar tres noches. Para llegar allí debíamos caminar unos 13 kilómetros cargando con nuestras pesadas mochilas. A pesar de que dejamos parte de nuestro equipaje en Puerto Varas, el tener que cargar con el material de acampada y comida para cuatro días hacía que las mochilas pesaran de lo lindo.

El sendero discurre en su mayoría por terreno boscoso y aunque no tiene gran dificultad el gran peso que llevábamos hizo que tardáramos cuatro horas y media en llegar a la zona de acampada de La Junta. Algunos de los montañeros que vimos por el camino tardaron en torno a siete u ocho horas, así que podemos decir que no nos fue ni tan mal!!

Eso si, cuando llegas a la Junta y ves lo que te rodea se te pasan todos los males. Aquí podeis ver las maravillosas montañas que rodean la zona de acampada y que efectivamente nos recordaron a las majestuosas montañas de Yosemite. 
Nosotros acampamos en el camping Trawen porque es el único que te permite acampar sin haber reservado previamente. Por el módico precio de seis dólares disfrutamos de este paisaje durante cuatro días. 

Una de las grandes atracciones de La Junta son los "toboganes". Estas cascadas se encuentran a escasos cien metros de nuestro campamento.  
 
Pero como dice el refrán "la cabra tira al monte" y nuestro objetivo era hacer un par de excursiones en la zona. Nuestro primer objetivo fue el Cerro Arcoiris. La descripción de la ruta la describía como difícultad media-alta pero tenemos que decir que nos sorprendió. Con estas fotos os podeis hacer idea de qué estamos hablando. 
La ruta tiene varios tramos equipados con cuerdas para que la ascensión sea más segura. Hay que decir que hay alguna zona un tanto comprometida, aunque en general no implican un gran riesgo. Eso sí, hay que ser prudente y andar con cuidado. 

Nosotros no llegamos a la cima del Cerro Arcoiris, nos conformamos con llegar al llamado segundo mirador desde donde disfrutamos de lo lindo. 
En lo alto de la montaña y tras las nubes se encontraba la cima del Arcoiris.
 Aprovechamos los momentos en que se despejó para hacer el reportaje fotográfico.
 



 Al día siguiente nos dirijimos a La Paloma, de nuevo otra subida bastante exigente con fuertes pendientes y de nuevo con tramos equipados con cuerdas.
El bosque es impresionante y de camino nos encontramos con ejemplares enormes, como veis en la foto. 
 El final del sendero la Paloma nos encontramos con este circo donde todavía había algunos neveros.
 Ya en la zona cercana a los toboganes descubrimos esta preciosa poza de agua color turquesa.

 Algunas curiosidades de la Junta es que allí no hay puentes por lo que para cruzar los ríos hay dos posibilidades. La primera es descalzarse y pasar descalzo ...
La otra posibilidad es utilizar las numerosas tirolinas que encontramos en la zona. Esta es la que utilizamos para llegar el camping Villahermosa. 
                                   
El Valle de Cochamó es muy recomendable para todo aquel que le guste la montaña y que esté dispuesto a desconectarse totalmente del mundo durante unos días. No os lo perdais!!