jueves, 18 de agosto de 2011

SPLIT

Y seguimos nuestro camino hacia el norte por la costa adriática, ahora rumbo a Split. Habíamos leído que Split es una ciudad que merece la pena porque fue declarada Patrimonio de la Humanidad a finales de los setenta y, en verdad, nos resultó muy agradable.
La primera visita, como no podía ser de otra manera, fue al Palacio de Diocleciano. Construído entre los siglos III y IV dC por el Emperador Diocleciano está en muy buen estado de conservación. Tenía que ser un auténtico personaje el amigo Diocleciano, y para su desgracia se murió poco tiempo después de construirlo! C'est la vie!
Nosotros pasamos la tarde disfrutando de este magnífico escenario e intentando refugiarnos del tremendo calor que hacía.
Igual que en Dubrobnik, encontramos hordas de turistas por todos lados; la diferencia es que esta vez nos aprovechamos de la situación y nos "pegamos" a varias visitas guiadas por el palacio. Una auténtica lección de historia. Muy interesante!

El casco antiguo es un pequeño laberinto de callejuelas que rodean el palacio, muchas de ellas con terrazas y llenas de gente.

Nos gustó especialmente la zona de la ciudad al lado del puerto. Se trata de uno de los puertos de pasajeros más importantes del Mediterráneo y en verano está especialmente activo. Uno se explica la cantidad de italianos que hay en Croacia al ver las numerosas conexiones que tiene con Italia por barco.
Disfrutamos de una estupenda tarde en este ambiente "Mediterráneo" a pesar de estar en la costa del mar Adriático.
Pero sin duda, lo que menos nos gustó fue la playa de Split. A pesar de estar abarrotada de gente de todas las edades, en vez de arena, lo que hay son planchas de cemento como podeis ver en la foto.
Resumiendo: merece la pena pasearse por esta ciudad. Nosotros, ya un poco hartos de tanta gente y de tanto asfalto nos fuimos rumbo al parque de Krka y a los lagos de Plitvice.

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