viernes, 20 de agosto de 2010

MOUNT RAINIER

Sin lugar a dudas, Mount Rainier ha sido otro de los sitios que nos ha sorprendido, precisamente porque nunca habíamos oído ni visto nada sobre este Parque Nacional del estado de Washington. Tras nuestro breve paso por el Glacier National Park nos planteamos ir hacia el oeste dirección a Seattle ... y Mount Rainier estaba de camino. ¿y cual fue la primera imagen que tuvimos de este "monstruo" de montaña?, pues precisamente esta!

Tras una curva en la carretera nos encontramos con esta imagen espectacular en pleno mes de agosto! Una montaña tremenda con forma de cono completamente nevada y medio escondida entre las nubes. Eran todavía sobre las 10.30 de la mañana, así que estabamos seguros de que a lo largo del día la veríamos completamente despejada.

Tras instalarnos en el camping White River de la zona este del parque nacional y visitar el Visitor Centre, decidimos dar un paseo hasta Frozen Lake.

Como Lorenzo parecía animarse, a pesar de las nubes amenazadores que pasaban a toda velocidad por encima de nuestras cabezas, nos animamos a seguir hasta el mirador Fremont, que se trata en realidad de un mirador situado estratégimante para controlar los posibles incendios. En esta foto veis el camino por la ladera de la montaña y el mirador se encontraba justo al fondo. Las vistas realmente espectaculares, y afortunadamente esta vez no nos pilló la tormenta.

El día siguiente lo dedicamos a explorar la zona oeste del parque, Paradise, y desde allí el Mount Rainier se veía mucho más cerca, a pesar de estar a menor altura. De hecho, es por esta vertiente por donde se hace la ascensión, pero nosotros nos dedicamos (como siempre) a pasear! Por eso nos conformamos con hacer uno de los senderos clásicos, el Skyline trail.

Se trata de un sendero bastante sencillo y muy agradecido porque comienza entre praderas cubiertas de flores silvestres preciosas para luego ascender de manera bastante suave entre piedras y parches de nieve.

Parte de la ascensión la hicimos junto al glaciar Nisqually, uno de los muchos que rodean esta gran montaña y eso, junto con el día radiante que tuvimos, hizo que disfrutáramos de lo lindo.

Por lo demás, a pesar de que las fotos puedan dar la sensación de que fue una ascensión importante, se trató de un bonito paseo, eso sí, junto a glaciares espectaculares.

Tras esta visita al Mount Rainier nos dimos un respiro y volvimos a la civilazión. Dedicamos unos días a visitar las ciudades de Seattle y Portland y la costa oeste de los estados de Oregón y California ... pero eso os lo contaremos en la próxima entrada.

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