martes, 9 de enero de 2018

DE PUERTO NATALES A EL CALAFATE

Desembarcamos en Puerto Natales el día 1 de enero de 2018 a las 9 de la mañana y nos encontramos una ciudad desierta con todo cerrado y no un lugar donde poder tomar un café. Por la tarde, la ciudad fue despertando poco a poco y nos dio un pequeño respiro.
Dedicamos el día a explorar la ciudad ya pasear por la costanera. Las vistas de la cordillera eran espectaculares.
La verdad es que no hay grandes cosas que hacer. Tiene un pequeño museo de historia local, pequeño pero interesante, un centro de artesanía e innumerables agencias de viajes y tiendas de montaña que surten y equipan a los turistas de paso al parque de las Torres del Paine.
Otra de las atracciones del lugar, que por cierto no visitamos, es la cueva del milodon. Se trata de un yacimiento de restos de este animal ya extinto y que se ha convertido en el símbolo del lugar.
Al fondo se aprecia la bahía y el tipo de construcción habitual en la zona.
Visitamos el puerto pesquero que ahora se encuentra en parada estacional. Estuvimos charlando con un pescador y nos contó que pescan sobre todo erizos y centollos. Cómo se puede ver en la foto todos los barcos estaban atacados en el puerto a la espera de que comience la nueva temporada de pesca.
Esta es la típica construcción de Puerto Natales, aunque en su origen las casas tenían tan solo una planta. Tanto la parte exterior como el tejado están revestidos de un material metálico. Utilizan un sistema de calefacción a base de leña y a pesar de la aparente fragilidad, el interior es cálido y confortable.
Pero el punto fuerte, tras no haber podido pasar tres días en las Torres del Paine tal y como teníamos previsto por un pequeño problema de salud, era visitar de nuevo el grandioso Perito Moreno. Tras cinco horas en bus llegamos a El Calafate donde pasamos la tarde soleada y muy ventosa paseando. Se trata de un sitio muy turístico dónde es muy fácil entretenerse. 
Dedicamos casi cinco horas a disfrutar del perito moreno. Lo vimos desde todos los ángulos posibles, paseamos por todas las pasarelas, sacamos infinidad de fotografías y no dejamos de asombrarnos de lo inmenso que es!!!
Unos cuantos datos objetivos: mide unos 30 kilómetros de largo, 5 kilómetros de ancho y aproximadamente 70 metros de altura en su parte central. Realmente las imágenes no son fieles a esas magnitudes, pero ante algo tan asombroso es lo único que da una idea de su grandeza.


jueves, 4 de enero de 2018

LOS FIORDOS CHILENOS

Cuando estuvimos en Chile la última vez intentamos comprar pasaje para hacer la travesía de cuatro días por los fiordos chilenos desde Puerto Montt hasta Puerto Natales pero estaba todo completo, así que cuando decidimos volver una de las primeras cosas que hicimos es reservar los billetes.
Aunque teníamos que haber viajado a bordo del barco Evangelista, al parecer no estaba cumpliendo con los horarios porque tenía un problema en un motor. Nuestro nave fue el Edén y en ella pasamos cuatro días estupendos, además con el cambio ganamos en confort de camarote!!
El primer día disfrutamos de una tarde preciosa pero para poder disfrutar de las vistas desde la cubierta tuvimos que abrigarnos de lo lindo.
La travesía es muy variada y se alternan pasos por fiordos muy estrechos donde parece que no vamos a poder maniobrar con secciones de navegación oceánica dónde tuvimos que recurrir a pastillas contra el mareo. Y eso que la tripulación dijo que habíamos tenido mucha suerte con la mar!! Menos mal!!
Durante estos días tuvimos oportunidad de convivir con la tripulación y por supuesto no faltó la visita a la cocina del barco. Por cierto, el servicio de comidas a bordo fue excepcional!!
También tuvimos oportunidad de visitar en varias ocasiones el puente de mando y de charlar con los pilotos y el capitán.
La única parada que hicimos fue en Puerto Edén, una pequeña aldea tremendamente remota, situada en una isla del camino. Solo tres pasajeros bajaron allí y el ferry es la única conexión que tiene con el resto del país, así que además de servicio de transporte, hace labores de abastecimiento de productos de primera necesidad. Para bajar a los pasajeros y las mercancías se utilizan estos pequeños barcos.
Alternamos momentos de buenas vistas con paisajes brumosos, fríos y muy ventosos. La verdad ue cuatro días nos dieron la oportunidad de ver todas las cartas de estos maravillosos fiordos.
La otra parte buena del viaje es la gente que encuentras por el camino. En este caso recordaremos mucho a Jacob de Polonia, a Juanita de Colombia y a David de Temuco, Chile. A todos ellos un abrazo.

miércoles, 3 de enero de 2018

PUERTO MONTT

Nuestra siguiente etapa fue Puerto Montt y nos alojamos en Casa Perla, una casa de construcción tradicional en la parte alta de la ciudad.
Lo peor fue llegar hasta allí arriba con la mochila a cuestas y lo mejor, ver cómo se sigue viviendo en algunos lugares y las vistas de la ciudad.
La verdad es que Puerto Montt no tiene grandes atractivos. El centro está en la parte baja de la ciudad y es bastante tranquilo, al menos los días de lluvia. 
Angelmo era un pequeño puerto pesquero que se ha convertido en un reclamo turístico lleno de restaurantes que ofrecen ceviche y pescados a los montones de turistas, principalmente chilenos, que frecuentan el lugar.

Otro de los atractivos para los turistas es la colonia de focas y leones marinos que habían allí.
Por lo demás, el paseo de la costanera y el gran centro comercial instalado en el edificio blanco que se ve al fondo son los entretenimientos principales de las gentes del lugar.
Esta escultura enorme y de dudoso gusto se llama "sentados frente al mar".
Nuestra siguiente etapa era uno de los puntos fuertes del viaje: la navegación por los fiordos chilenos desde Puerto Montt hasta Puerto Natales.